redactorjosé lópez



miércoles, 18 de mayo de 2011

será pá tanto che

Pasa de todo un poco y hay cosas “imbancables”, que te pudren hasta el punto de la “fuga cerebral”. Mirando la “tele” fue insoportable escucharlo al “Pelado” Almeyda, un tipo que daba otra imagen y no este pésimo “borrón” que para colmo fue casi transmitido en cadena nacional y el tema no da tela para tanto. Alguno dijo por ahí que es una pantalla para tapar el desastre de Ríver que anda a los tropezones cerca de la promoción casi oliendo a descenso, ya superado el culebrón de Román y el glorioso gol de Palermo a la banda de Núñez prácticamente en su retiro. Atrás quedó la adicción del “Burrito” y los ravioles del “Ogro” que con su panza a cuestas vacunó, dos o tres fechas atrás, al propio equipo que lo despreció por gordo. Nosotros los del llano que juntamos a héroes y perdedores vamos por las caretas que más nos gustan o fascinan, la de los sonrientes ganadores embanderados, “cuasi” entronizados como santuchos dioses. Pero lo pésimo es que seguimos rindiéndonos a la costumbre de “esquivar” a quienes pese a no conseguir títulos o laureles (elegí la corona que te gusta), siguen dando el verdadero ejemplo. El deporte es bueno aunque te toque llegar en los puestos de retaguardia, aunque te comas los goles del mundo, que llegues en el pelotón rezagado y que se yo cuántas pálidas más pintadas de fracaso. No creo estar explicando bien el “entripado” que tengo pero, entiendo que con tantos mensajes color “oro” o “plata” sitiamos malamente a quienes no están ni para el “bronce”, que son los más, los que nutren las legiones de un sano estilo de vida, o que al menos tratan de andar por esos andariveles con sus marcas de segundo o tercer nivel. Sigo errando los conceptos pero no importa, algunos darán en la tecla, ayer hablé con un hincha de fútbol, pues por ahí se puede tantear la atmósfera de una idea. Su equipo no está de lo mejor, y me dijo que ya no va a la cancha por que el técnico o los jugadores no le gustan. Está en su pleno derecho pero, este pretexto no conduce a nada mejor, la importancia de los laureles son relativos y son del tamaño del cerebro que piensa insistentemente en sentirse superior aunque sea en un “juego”, tal cual son catalogados los entretenimientos competitivos. Ni hablar de todo lo que está en la palestra o se viene con el tema Tevez “Carlitos”, Maradona, Batista, Grondona, el arrugue de Unión y la mar en coche. Para terminar y redondear esta sonsera criolla, como dicen algunos maestros de la vida que no es mi caso, digo: “los triunfos son una consecuencia, y no un fin en si mismos”. Dedicado a los niños que ven y escuchan aunque muchos no lo crean, en el afán de que no se miren en falsos espejos. Por José López

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